Mi legado

La muerte es dura: nos arrebata a quien queremos, y no podemos hacer nada.

La vida es cruel: nos aleja de quién amamos, y no hacemos nada.

Soy consciente de que para estar en tu corazón mañana, debo generar momentoss en tu día, hoy.

Y eso solo lo puedo hacer compartiendo el tesoro finito que poseo: mi tiempo.

Yo quiero dejar recuerdos que te dibujen sonrisas en el alma.

María Serrano

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MUJER EN SILENCIO

Al principio, te hablaron mis ojos.
Luego mi boca, mi cuerpo entero.
Y un día, empezó a hablarte mi corazón.

Y esperé.
Sola.
En la orilla.

Lanzaba mis desesperados mensajes a tu mar.
A veces bellos, a veces tristes, a veces airados, a veces conmovidos.

Hasta que descubrí que ningún remo se hundiría en el espejo de tus aguas.

Hoy te grita mi silencio. Desde el eco del vacío que dejaste.

Ya no siento.
Ya no deseo.
Ya no amo.
Ya no espero nada. Soy libre y abandono la orilla.

Mi alma se canso de intentar acariciarte con palabras.

María Serrano.

PICNIC

Caminaban despacio cogidos de la mano.

Los rayos de sol se filtraban entre las hojas, creando un espectáculo de luz al que ellos permanecían ajenos.

El tiempo se acababa.

Grabaron su nombre en la madera del banco que les acogía furtivo y silencioso. Se miraron a los ojos con intensidad, como hacían siempre que el miedo se lo permitía. Y sugió un beso que sabía a sal y a despedida.

El tiempo se acabó.

María Serrano

AMOR SECRETO

– ¿Qué fue lo nuestro?

– Una serendipia que cuidadosamente mantuvimos reservada y oculta. Un misterio al que hicimos esperarnos en un escondrijo del alma. Un intrincado mecanismo oculto que sólo tú y yo sabíamos abrir para disfrutar de los tesoros que encerraba…

– No te entiendo.

– La parte del cerdo que te cocinaba con patatas.

– ¡Ahhh! ¡Un secreto!…

– Por eso terminamos. No es posible el amor entre la poesía y la vulgar gula.

María Serrano

DESTINO O CONDENA

Había intentado huir pero, como si viviera un bucle maldito, siempre acababa en el mismo camino, franqueado por el verde frescor de las hojas de las viñas que tanto le recordaba otro frescor; el sudor de aquel cuerpo del que conocía todos los rincones, incluso los más oscuros y cálidos.

Había intentado quemarlas. Llegó incluso a acudir a ese camino con cerillas y un botellón de gasolina. Las pisoteó, arrancando sarmientos y ramas vivas para preparar la hoguera. Pero no podía soportar la idea de reducirlas a cenizas. Sabía que la viña tenía alma y encerraba el secreto de su verdadero amor.

Había intentado concentrarse en cultivar girasoles, pensó que sería una buena elección: los girasoles son bellos y fáciles de cuidar. Los girasoles se esforzaban mucho en crecer y contentarlo. Los girasoles… Los girasoles no eran viñas. Pensaba que una vez que has vivido la poda, el llanto de la vid, su resurgir, la vendimia…. una vez que has probado el jugoso fruto, todos los demás cultivos son de segunda categoría.

Había intentado casi de todo. Pero se dio cuenta de cuál era su destino. Maldición o fortuna era viticultor y aquella era su viña.

María Serrano

Magia

Viví mucho tiempo creyendo que la magia no existía.
Hasta que creí encontrarla en una vida simulada.

Aprendí…

… que las luces que deslumbran solo conducen al lugar vacío

… que la mentira más cruel es la que se susurra al oído

… que un error no cambia lo que eres

… que hay quien te arrastra al fango, pero no puede impedir que aún desde allí veas las estrellas.

Aprendí…

… que de todo se aprende

… y que la verdad se esconde en el abrazo eterno de los que se sienten afortunados de que formes parte de sus amaneceres.

Viví mucho tiempo tratando de adivinar el truco.
Hoy solo vivo para dejarme llevar por la magia.

María Serrano

NOSTALGIA

Ella le hizo ascender al cálido cielo.

Pero él solito se encargó de descender a los infiernos cuando se empeñó en perderla.
Y, de todos ellos, eligió instalarse en el infierno de la nostalgia.

Nostalgia de sentimientos pasados.

Más bien, sentimientos del pasado: aún sentimientos, aún no pasados.

Nostalgia de sentimientos perdidos.

Más bien, pérdida sentida: sentir que no ha perdido su sentido.

Nostalgia que lleva a la evocación.

Y porqué la había perdido seguiría evocándola:

Como el exiliado a su patria.
Como la copa rota al vino.
Como la Venus a sus brazos.
Como el montañero a la cima.
Como los labios al beso.
Como el artista a su musa.
Como el sarmiento al racimo.
Como el ganador al reto.
Como la concha al mar.
Como el anciano a su niñez.

Condenado a echarla de menos…por no haberse atrevido a cuidarla de más…

María Serrano

Luna de sangre

Aquel verano la luna se colaba por la ventana,

para ver a los amantes bailar sobre la sábana.

Testigo mudo de furtivos encuentros,

observaba como apuraban sus momentos:

como ella lamía su espalda

y gemía mientras cabalgaba,

como él la deseaba, mordía y saboreaba,

gruñiendo con un placer que lo descontrolaba…

 

Y la sabia luna se divertía,

apostando que ese amor no duraría.

 

1,2,3…veces…el tiempo se acababa,

un despertador y su tediosa melodía

llamaba al sol soberbio que aparecía

y la luna, remolona, les abandonaba.

Mientras se iba, atisbaba la premura

de ojos húmedos y desesperada tenura

y ese fuego incombustible en la mirada de los amantes

que se despedían desayunandose a besos antes.

 

Y la luna de imposibles sabía,

aunque ese amor se resistía.

 

La luna sabía de amores imposibles

pero también reconocía los intentos poco creíbles.

Otras mujeres vio a través de la misma ventana,

que se esforzaban por salir de la sombra que la otra proyectaba.

 

Y la luna no se lo creía

pero ese amor, sobrevivía.

 

Presenció el momento en que la decepción mató al amor:

Ella le dijo que lo amaba

y que un hijo esperaba

Él asustado la negó,

que el niño fuera suyo dudó.

 

Presenció el llanto de ella, que quería morir

y cómo de camino a casa sola no paraba de maldecir.

La luna frustrada enfureció:

de todos es conocido lo que siempre deseó

una maternidad imposible como sus amores

así que convirtió a la mujer en sangre y dolores.

 

Y la luna, de sangre teñida,

se llevó al niño que nadie quería.

 

Ella se sintió vacía,

pero.. ¡Si no lo quería!

otros hijos llegarían

aunque de él no serían

pero…sí lo quería, ¡sí!

quería un niño con su nariz

con sus bonitos hombros y sus labios de seda

y toda la fuerza que a ella ya no la queda.

 

Y la luna, de sangre teñida,

se llevó al niño que ella quería.

 

Él se sintió aliviado

no quedaría delatado

nada rompería su vida,

su pareja y su monotonía

pero…sí lo quería ¡sí!

tener una familia feliz

un niño con los ojos de ella

esos ojazos con los que aún sueña…

 

Y la luna, de sangre teñida,

se llevó al niño que los amantes querían.

 

María Serrano

ESTATUA

“No mires atrás”

Salió apresuradamente. Sólo quería desaparecer.

“Te convertirás en sal”.

Él salió tras ella.

“No le mires”

Él la llamó. Su voz sonaba fuerte, en medio de la noche, en medio del bullicio de la céntrica calle..

“No te detengas”

Ella se paró. Él llegó a su lado.

” Te convertirás en sal”

La abrazó, la besó, incluso mordió suavemente su mejilla aspirando profundamente su aroma. Y se fue.

Y ella se convirtió en una estatua de sal.

Maria Serrano.

LA CARTA

Entró en la habitación. Todo seguía igual.

La chaqueta que estaba encima de la silla, junto a la cómoda, olía a su perfume. La cogió, aspiró fuerte y casi sintió su abrazo.

¿Cómo iba a ser capaz de vivir sin ella?

Entonces lo vio. Junto al joyero había una carta con su nombre escrito. Con dedos temblorosos, la chaqueta agarrada y el corazón encogido, leyó:

“Nunca me he sentido más completa que cuando estabas en mi interior. Nunca más feliz y llena de vida, que cuando te tuve al fin entre mis brazos. Nunca más emocionada que cuando nos miramos a los ojos por primera vez.

El tacto de tu piel en mi pecho, tu olor, tu pelo entre mis dedos… son sensaciones irrepetibles que nadie será capaz de igualar; ni siquiera el más tenaz y entregado de los amantes.

Si alguna vez pierdo la memoria y olvido hasta mi nombre, sé que en mi interior siempre me acompañará la imagen de tus ojos, el recuerdo de tus besos y cómo me suplicabas que pasara toda la noche abrazándote.

Siento que se acerca el momento de dejarte volar y que cada día que pasa me alejo un poco más.

Solo deseo dejarte el corazón lleno de amor, la cabeza bien amueblada y el espíritu fortalecido. Son mis regalos para que cuando salgas a la jungla, seas capaz de luchar por tus sueños.

Quiero que seas feliz, que disfrutes construyendo momentos que merezcan la pena ser vividos. El ser consciente de lo efímero que es todo, nos sirve para valorar más lo que nos hace crecer. Tú fuiste el mejor regalo que me dio la vida, y espero haberte devuelto una mínima parte de lo que tú me has dado.

Pero no lo olvides: siempre tendrás en mí el refugio al que regresar, tu descanso del guerrero, el hombro en el que llorar y los brazos que nunca se cansarán de rodearte bien fuerte.

Esté donde esté, pase lo que pase, siempre seré tuya…”

– ¿Qué haces en la habitación de la abuela?, tenemos que irnos ya…

– Estaba recogiendo sus cosas, cariño, pero ya lo tengo todo.

– ¿Todo? ¿Una chaqueta y un papel?

– Sí. Es todo lo que necesito.

Sonriendo, con una reconfortante sensación de paz, tomó la pequeña manita de su atónita hija y partieron hacia el cementerio.

María Serrano.